sábado, 1 de diciembre de 2012

LAS CINCUENTA MUJERES -un cuento hecho realidad-

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo de África, donde los árboles son enormes y el sol luce con fuerza, vivían unas cincuenta mujeres con sus niños.

¿Y los padres de esos niños?, me preguntarás Paula al leer esto; pues los padres estaban en la guerra, ellos siempre estaban peleando por cosas que no comprendían ni las madres, ni los niños.

Las cincuenta mujeres a quienes la larga guerra y la necesidad habían situado al frente de sus hogares marcados por la injusticia, las dificultades y la ausencia de los padres, pensaron y pensaron "así no podemos seguir, nuestros niños crecen sin ir a la escuela y están mal alimentados".

Estas mujeres se reunieron debajo del árbol más frondoso de su poblado, dieron a los niños juguetes fabricados por ellas mismas, aprovechando los trozos de cañas y los huesos de las frutas; para que se entretuvieran mientras ellas estaban reunidas. Las madres, sin ser molestadas por nadie, hablaron y hablaron (es bueno hablar y organizarse), cada una aportó su idea, eran cincuenta mujeres, cincuenta madres con cincuenta ideas y llegaron a la conclusión  de que lo que sabían no era suficiente para sacar el máximo provecho a las tierras, que les daban el sustento a ellas y a sus hijos. Era preciso buscar a alguien que les enseñase los nuevos métodos de cultivo, las técnicas de conservación de los alimentos y el tratamiento de las enfermedades de las plantas.

-es bueno saber reconocer que se necesita ayuda y saber pedirla con educación- 

Su petición fue oída por los ángeles que el buen Dios nos pone a todos, en nuestro caminar por la vida.
Eran otras mujeres que se llamaban Manos Unidas; ¿por qué no se llamaban Ángeles Unidos o Ángelas Unidas?. Pues no sé Paula, a veces las personas, aunque sean ángeles no dan en el clavo al poner nombre a sus empresas, incluso a sus hijos (yo, si fuerra ahora, no hubiera puesto el nombre que puse a cada uno de mis hijos).

Pues Manos Unidas les facilitó las cosas para que aprendieran  a cultivar la mandioca de mejor calidad en un campo pequeñito y que era de todas las madres de ese pueblo de África.
Después pensaron que debían mejorar "el invento", y pensaron en transformar la mandioca en shikwuanga, el alimento básico de sus vecinos ricos (pues sus hombres no tenían la ocurrencia de hacer la guerra todo el día, ¿qué digo día?, todo el año, toda la vida...).

La Shikwuanga se hace así:-primero se cocina la mandioca molida con agua, y esta mezcla (que tiene poco valor nutritivo, la verdad), se enriquece con cacahuetes, pimiento, sal y aceite.
La mandioca transformada en shikwuanda, se conserva por más tiempo y, por tanto se vende mejor en los mercados.
-listas las señoras ¿verdad?, si las mujeres nos lo proponemos, somos estupendas, sobre todo si tenemos niños con hambre a nuestro lado-
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¿Conoces, Paula el cuento "de la lechera"?, creo que sí (si no ya te lo contaré otro día).
Pues esto que pensaron las madres de un pueblecito de África, viene a ser un "cuento de la lechera" pero con más inteligencia, ya que estuvo basado, desde el principio, en el trabajo, en el esfuerzo y en la aceptación de la ayuda de las "Ángeles Unidas".
Con las ventas aumentaron los ingresos familiares y aseguraron el que sus hijos tuvieran una escuela y no sólo sus hijos, también todos los niños huérfanos que vivían cerca y mejoraron el ambulatorio médico que había en el poblado.

Las cincuenta madres han recibido los utensilios necesarios para preparar shikwuanga (cocinas, morteros, marmitas, mezcladoras, recipientes...).

Y lo mejor es que este cuento está basado en una "historia real".

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¿Qué se puede aprender de este cuento-real? (de todos los cuentos se puede aprender algo):
-1- es bueno estudiar y reconocer nuestras necesidades.
-2-es bueno saber pedir ayuda.
-3-es buenísimo saber ayudar.
-4-"es de bien nacidos ser agradecidos", ambas partes el que da yel que recibe.

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Adiós, Paula, buenas noches.
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