martes, 9 de diciembre de 2014

ADIOS, MARÍA LUISA.

Su cuerpo aún está aquí, pero usted ya se ha ido...y se ha llevado tantas cosas:
-su sonrisa.
-su sabiduría.
-su sencillez.

Y pienso:¡menos mal que ahora trabajamos en la biblioteca!.

¿Qué será de sus pasitos menudos?.
¡Cuanto la echaré de menos!.

A los 15 años, usted ya sabía lo que quería hacer con su vida.
Yo a los ...todavía no lo sé.

La recordaba en el colegio, siempre en el último lugar, callada, discreta; teníamos que llevarla al sitio que le correspondía casi a la fuerza.
La conocí, de verdad, en una de nuestras primeras tertulias en Alacuás.
Estábamos hablando con otras religiosas de cuando y como iniciaron su noviciado, usted dijo que a los 15 años, sus compañeras se alarmaron "sin haber visto nada" decían y usted contestó, con una energía que no esperaba yo "ya estaba todo visto".
Lo comenté con mi hija "mamá, ten en cuenta que es de Navarra".

No sé si esa certeza era por su lugar de nacimiento, no creo.

Allá donde estés, Maria Luisa, acuérdate de nosotros.

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