- capítulo 1º de "LA CONTEMPLACIÓN PARA ALCANZAR EL AMOR" de Dolores Aleixandre-
(no es una copia del mismo, es una adaptación personal).
"Yo había venido buscando a Dios y había plantado mi tienda en la puerta de la Sabiduría, empeñada en atravesar sus umbrales.
Logré hacerme amiga de la Soledad y del Silencio y había dedicado 8 largos meses a ejercitar mi espíritu; había avanzado en el ejercicio de la Meditación -no lo he hecho sola, he tenido un maestro-acompañante-.
Ahora tengo que emprender el retorno a mi vida de antes y volver a mezclarme con los caminantes que recorren solos los senderos del mundo.
Antes de partir mi maestro-acompañante me llamó y me miró largamente; notó que de mi mirada había desaparecido aquella inquietud oscura de los comienzos y que en mis ojos había una luz distinta; algo había cambiado en mí. Pero ahora tenía que volver al trabajo y al servicio y notó que estaba asustada. me dijo:
¡Ánimo!, no temas emprender de nuevo el camino, no vas a recorrerlo sola: los ángeles del Señor te guardan y sus santos interceden por ti ... no tengas miedo al saberte pequeña y frágil, porque el Señor te envuelve con su Misericordia. Eres toda suya y te basta su gracia.
Por eso puedes dirigirte a él con la confianza de los hijos y decirle:
-Padre nuestro que estás en el cielo...-
******** ******** ************************ *
(no es una copia del mismo, es una adaptación personal).
"Yo había venido buscando a Dios y había plantado mi tienda en la puerta de la Sabiduría, empeñada en atravesar sus umbrales.
Logré hacerme amiga de la Soledad y del Silencio y había dedicado 8 largos meses a ejercitar mi espíritu; había avanzado en el ejercicio de la Meditación -no lo he hecho sola, he tenido un maestro-acompañante-.
Ahora tengo que emprender el retorno a mi vida de antes y volver a mezclarme con los caminantes que recorren solos los senderos del mundo.
Antes de partir mi maestro-acompañante me llamó y me miró largamente; notó que de mi mirada había desaparecido aquella inquietud oscura de los comienzos y que en mis ojos había una luz distinta; algo había cambiado en mí. Pero ahora tenía que volver al trabajo y al servicio y notó que estaba asustada. me dijo:
¡Ánimo!, no temas emprender de nuevo el camino, no vas a recorrerlo sola: los ángeles del Señor te guardan y sus santos interceden por ti ... no tengas miedo al saberte pequeña y frágil, porque el Señor te envuelve con su Misericordia. Eres toda suya y te basta su gracia.
Por eso puedes dirigirte a él con la confianza de los hijos y decirle:
-Padre nuestro que estás en el cielo...-
******** ******** ************************ *
Comentarios