jueves, 9 de marzo de 2017

EL SONIDO DE LA ETERNIDAD, según C. S. Lewis.

-publicado por Rafael <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<Narbona-

"Las pérdidas suelen ser fructíferas en el terreno de la literatura, pero raramente reservan un rincón a la esperanza y, menos aún, una coda redentora, capaz de de disipar la oscuridad asociada a la muerte.
Clive Staples Lewis (Belfast, 1898-Oxford 1963) perdió a su esposa, la escritora norteamericana Helen Joy Gresham, tras un breve matrimonio.
Se trató de un enlace tardío entre un solterón que bordeaba los sesenta y una divorciada diecisiete años más joven.
El cáncer les concedió una pequeña prórroga que les permitió conocerse mejor, disfrutando de una intimidad tranquila, que incluía pequeñas excursiones al campo, lecturas compartidas y charlas apasionadas sobre filosofía, ética y teología.
 Pero al cabo de cuatro años la muerte se cobró la vida de Joy, dejando a Clive hundido en el desconsuelo..
Aunque los dos eran creyentes, el trágico final tambaleó sus convicciones, especialmente de Clive, conocido apologista cristiano. 
Joy superó los momentos de duda y, poco antes de morir, exclamó: "estoy en paz con Dios".
Clive se enfrentó con el duelo mediante unos cuadernos que recogieron su desesperación inicial , su crisis de fe, su lenta aceptación de lo sucedido y la consolidación de sus creencias, que asumieron la experiencia como una prueba y una oportunidad de profundizar su conocimiento de Dios...."

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Interesada personalmente por este tema, dejé aparcado el artículo de Narbona y me dediqué a investigar ¿? por mi cuenta los sentimientos de Lewis.
Pensé que sería acertado leer su libro: "UNA PENA EN OBSERVACIÓN".
Fui de librería en librería...imposible encontrarlo, el libro está agotado.
Como en estos días está la feria del libro de ocasión aquí en Valencia, allí me dirigí...tampoco.
Miré en internet o mejor miraron por mí y allí estaba me lo enviaron (gracias hijo).
Lo he leído con avidez (lo volveré a leer más despacio)...

Entresaco unas frases:
- la pena se sigue sintiendo como miedo.
- antes nunca llegaba a tiempo para nada; ahora no hay nada más que tiempo.
- eramos un solo barco.
- vamos a ver si en vez de tanto sentir puedo pensar un poco.
- nos habían dicho "Bienaventurados los que lloran" y yo lo aceptaba.

Y frases de reconciliación:
- no somos capaces de ver nada cuando tenemos los ojos enturbiados por las lágrimas.
-decir a Dios "¡venga! vamos a tener una conversación buena de verdad".
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En sus 40 páginas hay muchas más frases que se podrían señalar.
Las que he entresacado son las que a mi me han dicho algo, puede que a ti sean otras las que te motiven. Lee el libro y hazlo tuyo.
Seguro que te hará bien.
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